Las prisiónes de la pobreza:   

Descubriendo los sueldos de los encarcelados antes del encarcelamiento

Traducido por Megan Wenger

Por Bernadette Rabuy and Daniel Kopf
19 de julio de 2015
Comunicado de Prensa  

Los expertos penitenciarios de todas las convicciones políticas han entendido hace mucho tiempo que liberan personas encarceladas en las calles sin entrenamiento de trabajo, educación, o dinero es una fórmula perfecta para la reincidencia y el encarcelamiento repetetivo. Mientras está bien documentado el hecho de que las personas liberadas de prisión tienen dificultades buscando trabajo, hay muchas menos información en el papel que la pobreza y la oportunidad juegan en quién termina tras las rejas en primer lugar.

Usando conjuntos de datos infrautilizados por Bureau of Justice Statistics,1 este informe provee datos fidedignos de bajos ingresos de mujeres y hombres encarcelados antes de ser encerrados.


Resultados

Los resultados son tan predecibles como inquietantes. El sistema penitenciario americano está reventando por las costuras con personas que han sido expulsadas de la economía y que no tienen ni una educación de calidad2 ni acceso a buenos trabajos.3 Descubrimos que en el valor de dólares en el año 2014, las personas encarceladas tenían un ingreso anual medio de $19.185 antes de ser encarceladas, lo cuál es un 41% menos que las personas con edades similares que no estaban ecarceladas.4

Figura 1. Ingresos anuales promedios para personas encarcelados antes del encarcelamiento y personas que no están encarceladas de edades 27-42, en el valor de dólares en el año 2014, por raza, etnicidad y género.
Personas encarceladas
(antes del encarcelamiento)
Personas no encarceladas
Hombres Mujeres Hombres Mujeres
Todos $19.650 $13.890   $41.250 $23.745
Negros $17.625 $12.735  $31.245 $24.255
Hispanos $19.740 $11.820  $30.000 $15.000
Blancos $21.975 $15.480  $47.505 $26.130

Figura 2. Diferencia porcentual entre los ingresos anuales promedios para personas encarceladas antes del encarcelamiento y personas no encarceladas de edades de 27-42, en el valor de dólares en el año 2014, por raza, etnicidad y género.
Hombres Mujeres
Todos 52% 42%
Negros 44% 47%
Hispanos 34% 21%
Blancos 54% 41%

Mientras la diferencia en ingresos es más dramática para hombres blancos, los hombres blancos tienen las rentas más altas . En contraste, la diferencia de ingreso es más pequeño para mujeres hispanas, pero las mujeres hispanas tiene las rentas más bajas.

No sólo son los ingresos promedios de personas encarceladas antes del encarcelamiento más bajos que las personas no encarceladas, sino que las personas encarceladas son dramáticamente concentradas en los más bajos extremos de la distribución del ingreso nacional.

distribution of annual incomes for incarcerated men prior to incarceration and non-incarcerated men, ages 27-42Figura 3. Los hombres encarcelados se concentran en los extremos más bajos de la distribución del ingreso nacional. La media de hombres encarcelados tiene ingresos de antes del encarcelamiento que es un 48% de la media de los hombres no encarcelados

El gráfico: Distribución de ingresos anuales para hombres encarcelados antes del encarcelamiento y hombres no encarcelados, edades 27-42
A la izquierda del gráfico: porcentaje de personas con ingresos

En la parte inferior: Prison Policy Initiative: Personas encarceladas y personas no encarceladas

distribution of annual incomes for incarcerated women prior to incarceration and non-incarcerated women, ages 27-42Figura 4. Las mujeres encarceladas se concentran en los extremos más bajos de la distribución del ingreso nacional. La media de mujeres encarceladas tiene ingresos de antes del encarcelamiento que es un 58% de la media de las mujeres no encarceladas

El gráfico: Distribución de ingresos anuales para mujeres encarceladas antes del encarcelamiento y mujeres no encarceladas, edades 27-42
A la izquierda del gráfico: Porcentaje de personas con ese ingreso

En la parte inferior: Prison Policy Initiative: Personas encarceladas y personas no encarceladas

Conclusión

Nuestra sociedad, en el nombre de ser duros con la delincuencia, ha tomado una serie de decisiones políticas que han alimentado un ciclo de pobreza y encarcelamiento. Enviamos números grandes de personas con niveles bajos de educación y habilidades bajas a la prisión, y luego cuando ellos salen están igual que cuando entraron sin un centavo, esperamos que ellos soporten la carga de discriminación en el empleo legalmente aceptable.

Reconociendo, tal como este informe hace posible, que las personas en la cárcel eran, antes de que se fueran a la cárcel, algunos de los más pobres en este país hace que sea aún más importante crear opciones de políticas que pueden romper el ciclo de la pobreza y el encarcelamiento.

Revertir las políticas de décadas que hacen que sea más difícil para las personas con antecedentes penales alcanzar el éxito puede requerir valentía política, pero las opciones son abundantes y a menudo sencillas. Los gobiernos federales, estatales y locales pueden derogar las leyes que restringen el acceso de las personas previamente encarceladas y encarceladas a tener acceso a bienestar, vivienda pública, becas Pell y préstamos estudiantiles y el sector privado pueden terminar voluntariamente su discriminación contra las personas con condenas penales.5 Estas reformas pueden ayudar a las personas a tener éxito, pero también debemos explorar cómo nuestro enfoque únido centrado en la encarcelación nos cegó a las necesidades de comunidades enteras.6

Permanentemente, terminar la era del encarcelamiento masivo requiere revertir las décadas de negligencia que niega acceso de las comunidades más vulnerables a buenos empleos, transporte confiable, viviendas seguras y buenas escuelas. Hacer estas inversiones retrasadas en los bloques de construcción básicos de comunidades fuertes y estables asegurará que, una vez que acabemos con en el encarcelamiento masivo, nunca daremos marcha atrás.


Metodología

Historial

Este informe no es el primero que se refiere a las rentas de las personas encarceladas antes de la cárcel. Bureau of Justice Statistics (BJS) colecciona esta información periódicamente (más recientemente en el año 2004 con otra encuestra que se programa para los años 2015 –2016) pero no publica habitualmente los resultados en un formato que pueda accederse sin software estadístico.7 BJS publicó un análisis completo8 de los resultados de la encuesta en el año 1993 y usó la información del año 2004 en un estudio estrecho de las personas encarceladas que son padres de menores.9 Los sociólogos, Bruce Western y Becky Pettit usan una parte del mismo conjunto de datos en los libros innovadores y artículos del impacto del encarcelamiento en los hombres. Nuestra intención en este informe ha sido hacer los datos para los dos, los hombres y las mujeres, disponibles y accesibles al público.

Este informe no tenía la intención de señalar que el encarcelamiento causa pobreza, aunque hay información extensa en el tema (mire debajo las lecturas recomendadas). Porque a Prison Policy Initiative se le pregunta regularmente sobre el papel que la pobreza juega en quien termina tras las rejas, este informe tiene como objetivo una pregunta diferente: ¿Son las personas encarceladas más pobres que las personas no encarceladas? Específicamente, quisimos dirigir preguntas como la moralidad de permitir a las empresas telefónicas privadas cargar a las familias de las personas encarceladas un dolar por minuto por llamadas de teléfono de prisiones y cárceles a casa.

Para ser claros, este informe se basa en la encuesta de 2004 de Bureau of Justice Statistics (BJS), la cuál es los dos vieja y la más nueva disponible. Mientras estamos deseando que BJS libere datos sin procesar la encuesta de los años 2015–2016 de dos a cuatro años, no sabemos de una razón o tendencia que haga contar con el encuesta de 2004, menos fiable que las alternativas de usar datos de 1993 o ningún dato en absoluto.

La investigación futura debe buscar los efectos que la educación consigue y de los ingresos antes de la sentencia e identificar las políticas que pueden atacar esas disparidades.

Fuentes de datos y el proceso

Este informe es el resultado de una colaboración entre Bernadette Rabuy, una empleada de política y comunicación y Prison Policy Initiative, y el científico, Daniel Kopf, quien juntó nuestra Red de jóvenes profesionales en febrero de 2015.

Juntos, estudiamos la encuesta de BJS de los prisioneros en centros penitenciarios estatales, en el año 2004,10 basándonos específicamente en las preguntas específicamente en la lista debajo y luego desarrollando una manera de hacer los datos comparables a las personas no encarceladas. Particularmente nuestros datos soló incluyen los ingresos de las personas encarceladas en prisiones estatales, no prisiónes federales o cárceles del condado.

  • S7Q11c. ¿Qué categoría en esta tarjeta representa su ingreso mensual personal de todas a las fuentes del mes antes de su detención?
  • S1Q1a. Sexo
  • S1Q2a. ¿Cuál es su fecha de nacimiento?
  • S1Q3a. ¿Es de origen español, latino o hispano?
  • S1Q3c. ¿Cuál de estas categorías describe su raza?

Los datos de las personas no encarceladas provienen de la encuesta de Census Bureau American Community Survey (ACS), específicamente de Integrated Public Use of Microdate Series (IPUMS).11 Usamos datos de 2004, los dos porque fue el mismo año de la encuesta de encarcelamiento, y porque el ACS en 2004 incluyó solo las personas en hogares y no incluyó prisiones y otros cuartos de grupos.12 (Dado que en 2004, un 12% de los hombres negros de 20 años estaban encarcelados, y una fuente de datos incluyó a las personas encarceladas en “toda la población” habría resultado en una comparación engañosa.)

Debido a que los ingresos están correlacionados con la edad y las tendencias de la población encarceladas es más joven que la población general de los Estados Unidos, pensamos que sería más exacto comparar a las personas de edades similares. Limitamos nuestro estudio a los porcentajes de 25 y 75 de edades (27-42) para personas encarceladas, y usamos la misma escala de edades para la población de personas no encarceladas.

Para hacer todos estos datos más accessibles y útiles, convertimos todos los datos en dos maneras: convertimos ingresos mensuales en anuales multiplicando por 12, y multiplicamos cada ingreso de 1,25 para ajustar a la inflación entre 2004 y 2014, como fue proveido por la calculadora de inflación de CPI del Bureau of Labor Statistics.13 (Porque el año 2015 no ha acabado todavía, en 2015 el valor del índice está basado solamente en los últimos valores del último mes y en consecuencia cambiarán mes a mes.)

Además, al proporcionar la media de ingreso para cada grupo de raza, etnia, sexo encarcelado de los datos del BJS “frecuencia agrupada”, hemos seguido estos pasos:

  1. Tomar la diferencia entre el número más pequeño y grande en el grupo que contiene la media
  2. Multiplicar este número por los siguientes (((puntos de los datos totales/2) menos datos totales en grupos con números más bajos)/ puntos de datos en grupos que contienen la media)
  3. Sumar el número más bajo en el grupo que contiene la media

Sobre definiciones

Tenga en cuenta que a lo largo de la encuesta, los ingresos de las personas encarceladas son los ingresos que las personas encarceladas reportaron ganar antes de la detención, no los ingresos que ganaron por el trabajo de la prisión. Para los ingresos de las personas encarceladas y personas no encarceladas, los ingresos incluyen la asistencia social y otras asistencias públicas. Para las personas encarceladas, los ingresos incluyen fuentes de ingresos ilegales.

Usamos “no encarcelados” para referirnos a las personas en hogares, y excluye a las personas en cuartos de grupos, incluyendo las personas en centros penitenciarios, hospitales psiquiátricos, viviendas de la universidad, o servicios de tratamiento residencial.

Nuestros datos en “Negros” y “Blancos,” dependen de datos para no hispano-negros y no hispano-blancos. El gobierno federal define negro y blanco como razas mientras hispano está definido como una etnia (y, en consequencia, es posible identificarse como los dos hispano y blanco o hispano y negro) Nuestros datos para los dos: las personas encarceladas y las personas no encarceladas, nos ha permitido evitar superposición por hablar por separado sobre no hispano-blancos y no hispano-negros e hispanos.

Lectura recomendada y otras fuentes de datos

La investigación visionaria de los sociológico, Bruce Western y Becky Pettit también depende del mismo conjunto de datos en 2004 de Bureau of Justice Statistics de la prisión estatal y para proveer una imagen más realística de la crisis de hombres negros jovenes en Los Estados Unidos Western y Pettit han utilizado datos del otras encuestas de BJS de prisioneros (Survey of Inmates of Local Jails or Survey of Inmates of Federal Correctional Facilities) y The National Longitudinal Survey of Youth para completar el vacio de datos de las encuestas del gobierno como CPS (Census Bureau’s Current Population Survey). The Current Population Survey es una encuesta amplía y mensual de la mano de obra dirigida por The Census Bureau, pero, porque soló considera hogares, the CPS excluye a las personas encarceladas.

Durante los años, Western y Pettit han producido libros innovadores y artículos que fueron útiles puntos de partida para este informe, incluyendo:


Apéndice

La encuesta de BJS en 2004 preguntó a personas encarceladas cuál era su ingreso mensual personal el mes antes de su detención. Los datos en este apéndice está presentados en ingresos mensuales y no han sido ajustados a la inflación.

Las siguientes tablas y figuras permiten comparaciones entre los ingresos de personas encarceladas antes del encarcelamiento y los ingresos de personas no encarceladas para cada categoría de ingresos que BJS proporciona encuestados en el Survey of Inmates in State Correctional Facilities. Las figuras también muestran que las personas encarceladas son concentradas dramáticamente en los extremos inferiores de distribución del ingreso nacional.

Figura 5. Ingresos mensuales promedios para personas encarceladas antes del encarcelamiento y personas que no están encarceladas de edades 27-42, en el valor de dólares en el año 2004, por raza, etnicidad y género.
Personas encarceladas
(antes del encarcelamiento)
Non-incarcerated people
Hombres Mujeres Hombres Mujeres
Todos $1.310 $926   $2.750 $1.583
Negros $1.175 $849  $2.083 $1.617
Hispanos $1.316 $788  $2.000 $1.000
Blancos $1.465 $1.032  $3.167 $1.742

distribution of monthly incomes for incarcerated men prior to incarceration and non-incarcerated men, ages 27-42Figura 6. Distribución de ingresos mensuales para hombres encarcelados antes del encarcelamiento y hombres no encarcelados, edades 27-42

Figura 7. Proporción de hombres encarcelados (antes del encarcelamiento) y hombres no encarcelados que caen dentro de una categoría de ingresos.
Categoría de ingresos Proporción de hombres encarcelados con esos ingresos
(antes del encarcelamiento)
Proporción de hombres no encarcelados con esos ingresos
$0 1,82% 3,10%
$1-199 3,25% 1,84%
$200-399 7,66% 1,68%
$400-599 8,03% 2,87%
$600-799 7,05% 2,30%
$800-999 8,44% 2,71%
$1.000-1.199 9,39% 3,61%
$1.200-1.499 11,90% 5,07%
$1.500-1.999 10,21% 9,56%
$2.000-2.499 10,63% 10,10%
$2.500-4.999 10,64% 37,11%
$5.000-7.499 4,15% 12,41%
$7.500+ 6,84% 7,64%

distribution of monthly incomes for incarcerated women prior to incarceration and non-incarcerated women, ages 27-42Figura 8. Distribución de ingresos mensuales para mujeres encarceladas antes del encarcelamiento y mujeres no encarceladas, edades 27-42 Mientras muchas personas encarceladas ganan menos antes del encarcelamiento que las personas que están afuera, hay una anomalía interesante en los datos para mujeres que no están presente en los datos para hombres. Más mujeres que no están encarceladas informan no tener ningún ingreso que las mujeres encarceladas antes del encarcelamiento. Para los dos grupos, los ingresos reportados incluye salarios, bienestar, y otra asistencia pública, pero ya que estas son encuestas individuales, no incluye ingreso conyugal. Es probable que muchas de las mujeres no encarceladas con cero ingresos reportados están recibiendo apoyo de los cónyuges.

Figura 9. Proporción de mujeres encarceladas (antes del encarcelamiento) y mujeres no encarceladas que caen dentro de una categoría de ingresos.
Categoría de ingresos Proporción de mujeres encarceladas con ese ingreso
(antes del encarcelamiento)
Proporción de mujeres no encarceladas con ese ingreso
$0 4,45% 15,42%
$1-199 5,62% 5,04%
$200-399 9,77% 3,86%
$400-599 14,76% 4,94%
$600-799 9,77% 3,82%
$800-999 8,87% 4,22%
$1.000-1.199 9,85% 4,99%
$1.200-1.499 8,56% 5,60%
$1.500-1.999 7,86% 9,93%
$2.000-2.499 5,41% 9,26%
$2.500-4.999 7,13% 25,47%
$5.000-7.499 3,66% 5,21%
$7.500+ 4,30% 2,24%


Notas a pie de página

  1. Aprenda más sobre Survey of Inmates in State Correctional Facilities.  ↩

  2. Mientras las personas típicas no encarceladas tienen por lo menos un bachillerato, la persona típica encarcelada no lo tiene. Usando el mismo conjunto de datos de Bureau of Justice Statistics y Census Bureau mostramos que la educación promedio de las personas encarceladas de edades 27-42 es de 11 años completados, y la diferencia educativa está empeorando. En su libro, Invisible Men, Becky Pettit encuentra que mientras todos los logros educativos americanos han crecido desde 1980, la fracción de las encarceladas con menos que un bachillerato creció en el mismo tiempo. Mire Becky Pettit, Invisible Men: Mass Incarceration and the Myth of Black Progress (New York: Russell Sage Foundation, 2012), p 16.  ↩

  3. En la comunidad de Baltimore que envia más personas a la prisión estatal, Sandtown-Winchester/Harlem Park, más de la mitad de los residentes de edades 16-24 no tienen empleo. Además, el 61% de los residentes de Sandtown-Winchester/Harlem Park's de edad 25 y más tiene menos que un bachillerato. Mire Justice Policy Institute and Prison Policy Initiative, "Sandtown-Winchester/Harlem Park," The Right Investment? Corrections Spending in Baltimore City, February 2015.  ↩

  4. Esto es para personas encarceladas en prisiones estatales, de edades 27-42, las cuales son el 25% y 75% porciento de las edades para personas encarceladas en base a una encuesta de BJS en 2004. El ingreso promedio anual para personas encarceladas de edades 27-42 es de $19.650 mientras el ingreso promedio anual para personas no encarceladas de edades de 27-42 es de $32.505. El ingreso promedio anual para hombres encarceladas de edades 27-42 es de $19.650 mientras el ingreso promedio anual para hombres no encarcelados de edades 27-42 es de $41.250. El ingreso promedio anual para mujeres encarceladas de edades 27-42 es de $13.890 mientras el ingreso promedio anual para mujeres no encarceladas de edades 27-42 es de $23.745.  ↩

  5. Julia Love, "Apple rescinds policy against hiring felons for construction work," San Jose Mercury News, April 9, 2015.  ↩

  6. El informe, The Right Investment? Corrections Spending in Baltimore City, muestra que las comunidades de hogares de personas encarceladas en las prisiones estatales de Maryland son lugares que experimentan desempleo disproporcional, más dependencia de asistencia pública, tasas altas de ausencia de la escuela, tasas altas de hogares vacíos y abandonados y más retos de adicción. Mire Justice Policy Institute y Prison Policy Initiative, The Right Investment? Corrections Spending in Baltimore City (Easthampton, MA and Washington, D.C.: Justice Policy Institute and Prison Policy Initiative, February 25, 2015).  ↩

  7. Proposed Collection, 80 FR 9749 (Feb 24,2015).  ↩

  8. Allen Beck et al., Survey of State Prison Inmates, 1991 (Washington, D.C.: Bureau of Justice Statistics, May 1993), p 3.  ↩

  9. Lauren E. Glaze and Laura M. Maruschak, Parents in Prison and Their Minor Children, (Washington, D.C.: Bureau of Justice Statistics, March 2010).  ↩

  10. Aprenda más sobre el Survey of Inmates in State Correctional Facilities.  ↩

  11. Aprenda más sobre El U.S. Census Bureau's American Community Survey IPUMS database.  ↩

  12. Mire una explicación de quien está incluido en cuartos grupos.  ↩

  13. Mire el Bureau of Labor Statistics CPI Inflation Calculator.  ↩

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